The Independent– Tanvi Kardile

23 de abril de 2026

Se ha publicado la solicitud presupuestaria de la administración para el año fiscal (AF) 2027 destinada al Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL), y sus cifras resultan asombrosas. La solicitud de financiación para un solo año, por un monto de 3.202.772.000 dólares, constituye la cifra más alta jamás solicitada para el LLNL.

Tras la eliminación, el año pasado, del Programa de Eficiencia Energética y Energías Renovables del LLNL, el presupuesto de este año presenta una importante reducción (-32%) en la partida destinada a la «ciencia», en comparación con los montos aprobados durante los dos años anteriores.

En 2025, el LLNL anunció su propuesta para «potenciar la utilización del plutonio» y aumentar las cantidades permitidas de este material dentro del laboratorio; con ello, el centro manifiesta su intención de otorgar una mayor centralidad a las actividades relacionadas con las armas nucleares dentro de su misión, reposicionándose como un laboratorio de armas nucleares de servicio integral, a pesar de las posibles preocupaciones en materia de seguridad que esto pueda suscitar. La ciencia de carácter civil —aquella que podría contribuir a resolver, o incluso solucionar, algunos de los problemas que aquejan al mundo, tales como la prevención del cambio climático, el colapso de la biodiversidad, el desarrollo de tecnologías de energías renovables y la remediación de contaminantes— ha dejado de ser un objetivo prioritario para este laboratorio nacional. A dichas áreas no se les otorga prioridad alguna; la prioridad recae, claramente, en las armas nucleares.

Dado que casi el 90% del presupuesto del laboratorio se destina a actividades relacionadas con las armas nucleares (lo que equivale a 2.836.353.000 dólares), la institución se está posicionando, simultáneamente, como el principal laboratorio de investigación y diseño de nuevas ojivas nucleares y como el coordinador de la producción de dichas ojivas.

A pesar de estos masivos incrementos en la financiación de las actividades nucleares, el monto solicitado para las labores de limpieza y descontaminación en el LLNL se mantiene obstinadamente estancado, representando apenas el 0,06% de la solicitud presupuestaria total. La falta de prioridad otorgada a la comunidad directamente afectada que reside en las inmediaciones del emplazamiento se ve reflejada en la ausencia de prioridad presupuestaria para las labores de limpieza, las cuales, a día de hoy, carecen de un plazo definido para su finalización.

Los miembros de Tri-Valley CAREs —una organización local sin fines de lucro dedicada a la protección del medio ambiente— han venido alertando, tanto a nivel federal como local, sobre estas inquietudes. Nuestro trabajo en el futuro próximo tendrá como objetivo modificar la asignación de fondos dentro del LLNL y lograr un futuro más seguro y saludable para nuestra comunidad.

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