Lo que nos dice el Informe de Evaluación del Desempeño del Año Fiscal 2025 de la NNSA sobre el Laboratorio Lawrence Livermore.

Cada año, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) publica discretamente un informe de evaluación del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL) —gestionado por Lawrence Livermore National Security, LLC (LLNS)—; y si obtienen buenas calificaciones, reciben decenas de millones de dólares en bonificaciones para contratistas, financiadas con los impuestos de los contribuyentes. El Informe de Evaluación del Desempeño (PER) del año fiscal 2025 —que abarca el periodo comprendido entre octubre de 2024 y septiembre de 2025— nos revela mucho sobre lo que ocurre en el interior del Laboratorio y sobre los riesgos que, como consecuencia de ello, podría estar asumiendo la comunidad circundante.

Este año, LLNS obtuvo una calificación general de “Excelente” y el 91 por ciento de su tarifa de incentivo disponible: aproximadamente 46,6 millones de dólares de un total posible de 51,1 millones. Sin embargo, detrás de esas cifras se ocultan detalles inquietantes que exigen escrutinio público.

Trabajo con Núcleos de Plutonio: El Papel en Expansión de Livermore

La actividad de mayor trascendencia destacada en el PER de este año —y la que más directamente incide en la salud y la seguridad de la comunidad— es la creciente participación del Laboratorio Livermore en el programa nacional de producción de núcleos de plutonio.

Los núcleos de plutonio son los centros fisibles de las ojivas nucleares. La NNSA tiene previsto producir nuevos núcleos de plutonio —los cuales describe como “fundamentales para el impulso de modernización de las armas nucleares de los Estados Unidos”— en nuevas líneas de producción ubicadas tanto en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (LANL), en Nuevo México, como en el Sitio de Savannah River (SRS), en Carolina del Sur. Este plan es objeto de un exitoso litigio por parte de Tri-Valley CAREs (junto con nuestros grupos colaboradores Nuclear Watch New Mexico y Savannah River Site Watch), así como de la Declaración de Impacto Ambiental Programática ordenada por los tribunales, cuya publicación está prevista para mayo de 2026.

No existe una necesidad demostrada de nuevos núcleos de plutonio para garantizar la seguridad o la fiabilidad del arsenal de armas nucleares existente en los Estados Unidos. De hecho, estos nuevos núcleos estarán destinados a armas nucleares totalmente nuevas; específicamente, a la ojiva W87-1 para el nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) Sentinel, del cual el LLNL es el laboratorio principal de diseño. Esta ojiva acaparará, como mínimo, la primera década de producción de núcleos en el LANL.

Cabe señalar también que este aumento en los trabajos con núcleos de plutonio es, asimismo, el motor de la propuesta del LLNL denominada “Utilización Mejorada del Plutonio”, la cual avanza a paso arrollador sin que exista participación pública en el proceso de toma de decisiones.

El PER documenta específicamente un conjunto significativo y de amplio alcance de actividades relacionadas con los *pits* en el LLNL durante el año fiscal 2025. Completó nueve “Liberaciones de Calificación e Ingeniería” en apoyo a la producción de *pits*, participó en más de 120 “Equipos de Realización de Productos» y dirigió con éxito el “Equipo de Realización de Productos de *Pits* (PRT)”. El Laboratorio también realizó un análisis comparativo de sus operaciones e infraestructura con la instalación de plutonio del LANL —donde la fabricación real de *pits* ya está intensificándose—, explorando temas que incluyen las actividades de base de seguridad para una nueva instalación de plutonio del LANL, el Control y Rendición de Cuentas de Materiales (MC&A) y la Protección Radiológica. Asimismo, el Laboratorio llevó a cabo “pruebas sobre el almacenamiento seguro de *pits* en la Planta Pantex”, en Texas.

Quizás lo más llamativo del informe sea la mención de un proyecto piloto de 18 meses de duración, llevado a cabo entre la Oficina de Campo de Livermore y el LLNS, con el fin de demostrar “la viabilidad práctica y la factibilidad de gestionar los riesgos de manera interfuncional en múltiples proyectos, incluido el complejo de instalaciones del Superblock”. El Superblock alberga las instalaciones de plutonio y uranio altamente enriquecido de Livermore, constituyendo el edificio más sensible y peligroso de todo el recinto. Este proyecto piloto tiene por objeto posibilitar una “toma de decisiones y una ejecución más rápidas”, así como “agilizar las operaciones”. Tradicionalmente, una mayor celeridad en la toma de decisiones y en las operaciones dentro de una instalación que manipula material nuclear apto para armamento no suele considerarse una medida de seguridad; muy al contrario, suele representar un riesgo para la seguridad. La comunidad tiene derecho a conocer con exactitud qué cambios se están introduciendo en las operaciones y en los procesos de toma de decisiones con el propósito de acelerar estos peligrosos procedimientos.

La imagen que emerge es la de un Laboratorio cuya huella relacionada con el plutonio se está acelerando, expandiendo, evolucionando, diversificando y profundizando sus vínculos con el complejo más amplio de producción de armas nucleares.

Pruebas: Pruebas hidrodinámicas, NIF y plutonio de grado armamentístico en la sala de láseres.

Si bien Estados Unidos ha mantenido una moratoria sobre las pruebas nucleares explosivas desde 1992, Livermore lleva a cabo una serie de experimentos no nucleares y subcríticos con el fin de recopilar datos sobre el funcionamiento de las armas nucleares. El informe correspondiente al año fiscal 2025 documenta una actividad significativa en múltiples frentes.

El informe confirma que LLNS completó el “prensado y mecanizado de piezas de prueba para los próximos ensayos hidrodinámicos” —experimentos con altos explosivos que someten a compresión materiales nucleares hasta llevarlos a condiciones cercanas a la detonación—, programados para el año fiscal 2026. Los detalles relativos a estos experimentos están sujetos a una estricta clasificación, y el alcance, la frecuencia y el perfil de riesgo de las pruebas realizadas permanecen, en gran medida, ocultos al público. Tri-Valley CAREs tiene previsto solicitar información adicional mediante una petición amparada en la Ley de Libertad de Información (FOIA).

La Instalación Nacional de Ignición (NIF) se promociona con frecuencia por su potencial en el ámbito de la energía de fusión; sin embargo, el informe PER sirve como un útil recordatorio de que la misión principal de la NIF es la ciencia armamentística. Este año, la instalación llevó a cabo nueve experimentos exitosos de ignición por fusión; el octavo de ellos estableció un nuevo récord de rendimiento al alcanzar los 8,6 megajulios. Estos experimentos generan datos directamente pertinentes para la física de las armas nucleares. Lo más llamativo es que el informe confirma que el LLNS ejecutó un disparo en la NIF utilizando una muestra de plutonio de grado armamentístico, lo que supuso introducir material bélico real en una instalación de ignición y suscitó interrogantes —que la ciudadanía tiene derecho a plantear— en torno a la manipulación y la seguridad de los materiales nucleares.

Asimismo, el Laboratorio llevó a cabo el experimento subcrítico denominado “Nob Hill” en el Sitio Nacional de Seguridad de Nevada, y hace referencia a otro experimento clasificado cuyo nombre no se especifica. En conjunto, estos hechos revelan que Livermore está utilizando de manera intensiva todas las herramientas a su disposición —altos explosivos, experimentos subcríticos e ignición mediante láser— con el fin de hacer avanzar la ciencia de las armas nucleares ante la ausencia de ensayos subterráneos.

Inteligencia Artificial: de las Decisiones de Iraestructura a la Formulación de Políticas Federales

La Inteligencia Artificial (IA) se encuentra entretejida a lo largo del PER del año fiscal 2025 de maneras que merecen un minucioso escrutinio. El Laboratorio está implementando la IA no solo para la investigación básica, sino directamente en apoyo al diseño de armas nucleares, la gestión de infraestructuras y la política de seguridad nacional; y lo hace con rapidez y bajo una supervisión pública limitada.

El informe documenta la implementación de un sistema de IA dedicado en la red de la zona restringida del Laboratorio, con planes para trasladarlo finalmente a la red clasificada; esto implica una infraestructura de IA operando en proximidad a datos clasificados sobre armas nucleares, sin que se describa marco alguno de rendición de cuentas pública. El informe también presenta a “Bernie AI”, una nueva herramienta de aprendizaje automático diseñada para respaldar la toma de decisiones sobre infraestructuras utilizando datos de la NNSA. Si bien la planificación de infraestructuras puede sonar trivial, la infraestructura de la NNSA abarca instalaciones de producción de armas nucleares y edificios contaminados que manipulan materiales aptos para armas. La automatización de las decisiones relativas a dicha infraestructura plantea interrogantes legítimos sobre si el juicio humano y la rendición de cuentas se están preservando de manera adecuada.

En un sentido más amplio, el PER establece que los expertos en la materia de LLNS “ayudaron a dar forma a una metodología que ha transformado la comprensión de la NNSA sobre los riesgos relacionados con la IA, así como a identificar vías para que el Gobierno de los EE. UU. en su conjunto adopte e integre las tecnologías de IA y de modelos de lenguaje grandes”. Los científicos de Livermore no se limitan a utilizar la IA; están influyendo en la forma en que todo el gobierno federal concibe y despliega esta tecnología en contextos de seguridad nacional. Se trata de un nivel extraordinario de influencia institucional sobre una tecnología que evoluciona con mayor rapidez de la que cualquier marco de gobernanza actual es capaz de seguir.

El Laboratorio también está aplicando la IA directamente a la ciencia armamentística, utilizando el aprendizaje automático en modelos de respuesta de materiales y de plasma que simulan el comportamiento de las armas nucleares, y aprovechándola para evaluar candidatos a aglutinantes energéticos destinados a explosivos ligados con material plástico. Como base de todo ello se encuentra El Capitan, la supercomputadora más potente del mundo, la cual pasó a operar en régimen de producción dentro de la red clasificada de Livermore en septiembre de 2025. El PER es explícito al afirmar que la razón de ser de El Capitan es “garantizar la seguridad, la protección y la fiabilidad del elemento de disuasión nuclear de la nación sin necesidad de realizar ensayos nucleares”. A medida que la IA amplía los límites de lo posible en sistemas como El Capitan, la línea divisoria entre el mantenimiento del arsenal existente y el desarrollo de nuevas capacidades nucleares resulta cada vez más difícil de trazar, y la ciudadanía merece formar parte de esa conversación.

Salvaguardias y Seguridad: Fallos Persistentes que el Laboratorio no Puede Solucionar.

Si bien LLNS alardea de sus logros en materia de armamento, el PER ofrece una visión superficial de algunas deficiencias de seguridad persistentes, particularmente en lo que respecta a la rendición de cuentas sobre el plutonio y los materiales nucleares. En el marco del Objetivo 4 (Facilitación de la Misión), el Laboratorio recibió únicamente una calificación de “Muy Bueno”, por lo que la sección de seguridad merece un examen minucioso.

El informe documenta que el programa de Salvaguardias y Seguridad adoleció de un “análisis inconsistente de problemas recurrentes y sistémicos, acciones correctivas prolongadas y una lenta escalada de los Incidentes de Preocupación para la Seguridad (IOSC)”; problemas que han “debilitado” la “capacidad del Laboratorio para detectar y mitigar riesgos emergentes”. Estas deficiencias se vieron agravadas por problemas de integridad de los datos, incluidos registros incompletos y desajustes en el Sistema de Seguimiento de Problemas.

En lo que respecta al Control y Rendición de Cuentas de Materiales —el programa responsable del seguimiento de materiales nucleares como el plutonio—, el informe reconoce que “persisten los problemas”, incluso después de que el Laboratorio completara un inventario reciente e implementara mejoras en la gestión. El Laboratorio aún debe lograr el pleno cumplimiento de su Plan de MC&A y de la Orden 474.2A del DOE. En términos sencillos: el Laboratorio no está cumpliendo plenamente con los estándares federales para el seguimiento de su material nuclear apto para armas, al tiempo que propone que se le permita aumentar su volumen de procesamiento de plutonio sin ningún tipo de escrutinio ni participación pública.

Asimismo, se registraron deficiencias no resueltas en la seguridad del personal, arrastradas desde el año fiscal 2023; restricciones en la contratación para puestos clave de seguridad; y hallazgos pendientes derivados de una evaluación de gestión de programas realizada en el año fiscal 2024. Las restricciones de contratación que obstaculizan las mejoras de seguridad en una instalación de armas nucleares —precisamente en un momento en que se está ampliando su carga de trabajo con plutonio— deberían resultar alarmantes. Se trata, precisamente, del tipo de fallos acumulativos sobre los que Tri-Valley CAREs ha advertido desde hace tiempo que pueden preceder a incidentes de mayor gravedad.

Problemas de Contabilidad de Costos con Consecuencias Reales

El PER también pone de manifiesto fallos en la gestión financiera con consecuencias programáticas directas. El informe describe cómo LLNS presentó una estimación de costos inexacta para la retirada de equipos del Edificio 435, lo que obligó a la NNSA a reducir en 2,9 millones de dólares los fondos disponibles para el año fiscal 2026. Además, el Laboratorio presentó documentación inadecuada para el desmantelamiento del Edificio 212, una instalación contaminada por procesos operativos. La desactivación adecuada de los edificios contaminados resulta fundamental para proteger a los trabajadores, al público y al medio ambiente. Cuando la planificación de dichas labores se basa en estimaciones erróneas y documentación incompleta, las consecuencias trascienden con creces las meras partidas presupuestarias.

La Mano Dura de la Actual Administración

La Administración Trump continúa ejerciendo su mano dura sobre la instalación, tal como se indicó en el PER: “La alta dirección de LLNS y el personal de Recursos Humanos (RR. HH.) adoptaron medidas expeditas para cumplir con las nuevas Órdenes Ejecutivas, abordando la dotación de personal, las políticas y los programas de DEI, así como las políticas y prácticas relativas a la ideología de género, según lo requerido. La alta dirección también se centró en eliminar las referencias externas al cambio climático y a temas afines». Tri-Valley CAREs considera que este objetivo plasmado en el PER resulta indignante, pues evidencia que la administración está inyectando sus propias creencias y motivaciones personales en las operaciones. En lo que respecta a la eliminación de las referencias al cambio climático, este hecho resulta sumamente inquietante, dado que la administración ha emprendido una cruzada para recortar la financiación destinada a la energía renovable en la instalación. Esto deja claro que el propósito primordial del laboratorio reside en las operaciones relacionadas con las armas nucleares.

En Conclusión

El PER del año fiscal 2025 presenta un Laboratorio que está ampliando su labor en materia de armas nucleares, profundizando su participación en operaciones con plutonio e integrando la IA en sistemas de sensibilidad armamentística con una transparencia mínima; todo ello, al tiempo que recibe altas calificaciones de sus supervisores federales, pero incumple simultáneamente los requisitos básicos de seguimiento de materiales nucleares y garantía de seguridad. La calificación general de “Excelentec otorgada en el informe no debería eclipsar la gravedad de los problemas que en él se documentan.

El Laboratorio de Livermore se encuentra situado en el corazón de una región densamente poblada del Área de la Bahía de San Francisco. Las decisiones que se toman en el interior del “Superblock” —relativas al plutonio, a la seguridad y al ritmo de agilización de las operaciones— tienen repercusiones para los cientos de miles de personas que viven y trabajan en las proximidades. Dichas personas merecen tener voz y voto en la toma de decisiones, y no limitarse a recibir un simple comunicado de prensa.

Tri-Valley CAREs continuará monitoreando las actividades del Laboratorio, solicitando registros públicos e informando a nuestra comunidad.

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